Berta Cabrilla
Me llamo Berta, soy la fundadora de Guanila. Siempre he sentido que la naturaleza es un espejo, y mi familia decidió que soy una cabra.
Desde hace años, mi familia me asignó un animal: la cabra. En casa siempre he sido Berta Cabrilla. A veces como guiño al pez cabrilla, que habita las aguas canarias; otras veces como referencia a las cabras que recorren los montes de las islas.
Al principio pensé: "me lo dicen porque las cabras son cabezotas". Y no me gustó demasiado. Pero con el tiempo aprendí a quererlas, a reconocer en ellas algo de mí: su resistencia, su libertad, su manera de abrir caminos imposibles.
Mi familia es de origen palmero, y en casa siempre hemos tenido muy presentes las islas. Cuando quise encontrar una joya con forma de cabra, descubrí que no existían. Ese vacío me inspiró: quería crear piezas que reflejaran animales con esencia canaria, y con ellos, rasgos de nuestra propia personalidad.
El nombre Guanila se inspira en una poesía de un pastor de El Hierro:
"Las cabras son como la gente, hay cabras mansas y cabras guanilas. Las cabras mansas son cabras de corral; las cabras guanilas son salvajes, no tienen marca, son libres, buscan fuentes y abren caminos".
Esa imagen me atravesó. Me sentí profundamente identificada con las cabras guanilas: libres, indómitas, sin marca. Por eso hoy la marca lleva ese nombre.
En el fondo, todos tenemos dentro un animal que nos acompaña, que nos describe, que nos recuerda que somos un espejo de la naturaleza.